viernes, 30 de julio de 2010

Bueno voy a ver el link que me pasaste, muchas gracias por el consejo.
La idea que yo tenia en un principio era la misma que vos escribiste en el comentario, pero me habia surgido despues esa duda. Por lo tanto voy a inclinar por hacerlo del modo que ya tenia pensado, como una cronica de viaje.

Saludos.

jueves, 29 de julio de 2010

Acerca del proyecto narrativo.

Hola Claudia. Tengo una duda acerca de como abordar la crónica que voy a realizar sobre Mercedes. Si soy una viajero que llega a la ciudad o contar mis vivencias , por ejemplo mis amigos, el colegio donde fui, y lugares tipicos de la misma. Esta es basicamente la duda.

Saludos.

martes, 13 de julio de 2010

Alexandra David Néel.

Louise Eugénie Alexandrine Marie David, más conocida por su pseudónimo Alexandra David-Néel (24 de octubre de 1868, París - † 8 de septiembre de 1969, Digne (Alpes-de-Haute-Provence) fue sucesiva o simultáneamente orientalista, cantante de ópera, periodista, exploradora, anarquista, espiritualista, budista y escritora franco-belga.
Es conocida principalmente por su visita a Lhasa (1924), capital del Tíbet, ciudad prohibida a los extranjeros. Escribió más de 30 libros acerca de religiones orientales, filosofía y sus viajes. Sus enseñanzas fueron trasmitidas por sus principales amigos y discípulos: Yondgen y el francés Swami Asuri Kapila (Cesar Della Rosa).

Viaje a Lhasa.

Una peregrina cuenta su experiencia de haber caminado desde China y que había viajado ocho meses por el Tibet, atravesando regiones sin explorar hasta llegar a Lhasa donde residió dos meses, sin que sus habitantes se dieran cuenta que era extrajera y por que estaba prohibida su estadía allí. Junto a su amigo Yongden superaron varios obstáculos y arribaron a la ciudad elegida. Se hospedaron en una casa que una señora les alquilo, por cierto era muy precaria y con una vista a gusto de la peregrina, desde donde veía el Potala.
La señora presencio la ceremonia que realizan los tibetanos todos los años, al final de la cual echan fuera de la ciudad a un “chivo expiatorio” , no es un animal, sino un hombre, consciente del papel que asume. Y ella en su relato describe detalladamente todo lo que ocurre en la ceremonia.
La mujer y su amigo lograron quedarse en Lhasa por un tiempo de dos meses sin ser reconocidos como extranjeros.

lunes, 12 de julio de 2010

Notas de los tres cuentos.

En el mar. Anton Chejov

El narrador de este cuento es el protagonista. Hace una breve elipsis de lo que ocurre en el barco y como se desarrolla la vida de los marineros. Luego cuenta una escena donde el y su padre espían a una muchacha, que había sido entregada por su propio marido a cambio de dinero a un banquero ingles, en el camarote de luna de miel.
La historia concluye cuando el padre toma a su hijo y le pide que se retire del lugar, explicándole que aun es un muchacho para ver eso.

La forma de la espada. Jorge Luis Borges.

Es un cuento muy complejo, que requiere de varias lecturas para comprenderlo. Esta contado de manera particular, donde el personaje del cuento Vincent Moon al final del relato le comunica al autor, con quien interactúa, que el había sido el que denuncia al hombre que lo amparo, y le enseña su cicatriz.
El narrador es de tercera persona.

¿Porque no bailan?. Raymond Carver.


El narrador es de clase omnisciente, puede instalarse en la conciencia de los personajes y capaz de controlarla. Se pueden realizar varias interpretaciones.
Yo entiendo que el hombre saca la cama y las mesitas de luz al patio, y vende sus mubles y artefactos a los jovenes que fueron pensando que era una liquidación casera, porque intenta desprenderse de ellos para olvidar a su mujer.

Tesis sobre el cuento. Ricardo Piglia

Menciona como característica que un cuento siempre cuenta dos historias. Un ejemplo es el cuento clásico (Poe, Quiroga) narra en primer plano la historia 1 (el relato del juego) y construye en secreto la historia 2 (relato del suicidio). Otra característica establece que la historia secreta es la clave de la forma del cuento y sus variantes.
La historia secreta se cuenta de un modo cada vez más elusivo. La teoría del iceberg de Hemingway es la primera síntesis de ese proceso de transformación: lo más importante nunca se cuenta. Concluye diciendo que la historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la alusión. Piglia describe en su tesis como Chejov, Kafka y Borges contarían el cuento teniendo en cuenta la historia 1 y la historia 2 (secreta).

lunes, 7 de junio de 2010

La Casa de los Chillado Biaus queda ubicada en las intersecciones de las calles Uriarte y Guemes, en la zona de Palermo; es un rincón de la ciudad que guarda relación estrecha con la tradición de los pueblos, con las costumbres Argentinas.
Elegí este lugar porque me resultó curioso que en el corazón de la gran ciudad exista una arteria que la conecte de manera tan fiel al campo, a las raíces.
Fue así que un jueves por la noche me dispuse a conocer más de cerca esta sucursal de la historia y de la tradición de los pueblos, que mantiene vivo el folklore en todas sus manifestaciones.
Al llegar al lugar me sorprendió su fachada, que pasaba desapercibida, pero su cartel indicador me convenció. Toqué el timbre, y un joven me recibió tras la puerta. Subí unos escalones y me encontré allí con una sala pequeña, bien decorada y con poca luz, donde había una mesa en la que parecía cobrarse una entrada, pero me dijeron que sólo es así los días en que hay show; los demás días es gratuito.
Siguiendo mi rumbo encontré otra puerta, trabajada en vitró con colores verdes y violetas, y al cruzarla observé un comedor dividido por columnas: de un lado había mesas con sillas, del otro un escenario ubicado a la izquierda de la puerta y algunas mesas más. El piso es de mosaicos, de esos que al unirse forman un motivo que se repite. Por el pasillo imaginario entre las mesas y las columnas, encontré la barra, en lo que conforma una nueva sala pequeña pero sin puerta, conectada con el comedor. Dos muchachos y una chica me saludaron amablemente. Seguí caminando hacia el fondo por un pasillo en el que se encuentran los baños y al final una nueva sala, la única donde está permitido fumar, aunque llegado cierto horario, esta norma no se respeta y los fumadores deambulan por toda la peña.
En las paredes de la peña pude observar cuadros de Molina Campos, fotos de grupos folklóricos y carteles anunciando próximos shows (además de los que prohíben fumar). También a modo de decoración hay herraduras, estribos y otros objetos antiguos, como marcas de estancias, frenos de caballos o cencerros.
A pesar de ser temprano, había bastante gente. Estaban en sus mesas tomando algo y escuchando las melodías de una guitarra que se encontraba allí cerca. Los que estaban alrededor de quien ejecutaba el instrumento se animaban a cantar el tema folklórico que sonaba. Luego varias parejas bailaron un chamamé. Se escuchaban gritos, y un joven se animó a “largar” un Sapucai.
Charlando con jóvenes que ya habían ido varias veces al lugar, me enteré que quien lo desee puede ir a la barra y dejar una pertenencia a cambio de una guitarra a préstamo. Hay también quienes llevan sus propios instrumentos, y de vez en cuando se arman competencias espontáneas, donde diferentes guitarreros intentan convocar más gente a cantar alrededor de él. En ocasiones se puede ver a toda la gente del lugar entonando la misma canción, seguida de un mar de aplausos “de todos para todos”.
Con respecto al vestuario se puede observar a hombres de diversas edades, cuyas vestimentas son variadas. Los más “paisanos” llevan boina, camisa, bombacha de campo y alpargatas. Las chicas suelen usar pañuelos, camisas, o remeras sencillas, bombachas de campo, botas o alpargatas, y hasta boina, pero es la minoría. Las demás van siempre bien vestidas, pero no llevan nada extravagante.
Los jóvenes que concurren a este sitio son en su mayoría del interior. Se trata de estudiantes que abandonaron su lugar de nacimiento buscando un nuevo futuro, y aquí en la ciudad se sienten oprimidos por el ritmo veloz que marca el reloj de la rutina. Son ellos quienes le dan el toque de calidez a la peña, espontáneos y relajados. Ellos llegan al lugar buscando divertirse, compartir un rato entre compañeros, cantar o bailar alguna chacarera al son de una guitarra amiga, y se transforman, sin darse cuenta, en el alma de la peña.